Democracia, ¡hostias!

A Borja y Pachuca les encanta pasear por las callejuelas del centro histórico de Madrid. 

El Madrid de los Austrias- pronuncia ella con auténtica devoción-, ése en el que solo caminando puedes respirar su historia por cada uno de sus rincones.

Para Borja y Pachuca es uno de los pequeños placeres de la vida. No hay ni un solo año que dejen de visitar la capital española, dicen que –al igual que Londres o París- son inmensamente felices en ella.

El taxi les espera todos los años en Barajas para dejarles en la Puerta del Sol, donde les gusta empezar su visita turística.

Sol, el corazón de la ciudad. A Pachuca le fascina esa enorme plaza rodeada de comercios conocidos y gente de todo el mundo inmortalizando instantes con sus cámaras compactas atosigando al pobre oso, que hasta los cojones de tanto flash, sujeta el madroño.

¡Es taaaaaan divina…! Siempre pronuncia las mismas palabras nada más bajar del taxi.

Pero este año ha sido distinto.

Al postrar sus pies en los alrededores de la plaza se ha encontrado con una gran multitud de gente haciendo –imagina- una manifestación.

-  Cielo, ¿qué es toda esa gente? –le pregunta a su marido frunciendo el ceño.

-  ¡Pues quiénes van a ser! – Borja se saca las gafas Armani y se las coloca en la cabeza, como una diadema-. Los indignados de los que hablan todo el santo día.

-  ¡Oh, Dios!, no me fastidies… ¿Y ahora qué hacemos? Ni siquiera podremos entrar dentro, es físicamente imposible, está llenísimo, ¿tú has visto bien cómo está esto? Yo aquí no entro. –Pachuca mira a su alrededor y no puede creer lo que sus ojos están viendo, la gente, amontonada, ha ocupado un lugar que para ella es prácticamente sagrado. Se siente furiosa, enfadada y muy decepcionada.

-  Pero, Pachu, mi vida, ya sabíamos que estaban esos guarros aquí, llevan holgazaneando desde principios de verano, y yo con mis impuestos ¡pagando su paro!

-  ¡Caray! ¿Esos son los que van con los perros y las flautas?

-  Los perroflautas, sí.

-  Pues yo no veo ni muchos perros ni muchas flautas, la verdad, de hecho, no veo a ninguno con flauta.

-  Es un apodo, cariño, no es literal, que se les llame así no significa que vayan todo el día tocando la flauta. Perroflauta es un eufemismo que nos hemos inventado nosotros, los que de verdad nos preocupamos por el país.

-  ¿Un eu… qué?

-  Piojosos, antisistemas, progres, comunistas, mantenidos… en resumidas cuentas: parásitos de la sociedad.

-  Entiendo. Qué horror, Borja, qué horror. Vámonos de aquí, te lo ruego, aún vamos a salir mal parados. Además –se tapó la nariz con los dedos-, huele fatal.

-  ¿Te apetece que tomemos un refrigerio por la Plaza Mayor?

-  ¿No estarán por ahí también?

-  No, no creo, les interesa estar por aquí. Venga, vámonos.

Borja agarró a su esposa de la mano y fueron hacia la Plaza. Por la calle Mayor, centenas de policías escoltaban la calle de lado a lado, formando una perfecta y armónica composición de seguridad para que los paseantes, como ellos, pudieran gozar de una apacible tarde de paseo, a pesar de todo.

-  Menos mal que ahora estamos seguros –dijo ella, algo más relajada, y mientras miraba sonriente a uno de los muchos jóvenes armarios con porra.

-  No te preocupes, cielo –se volvió a colocar las gafas de sol-, en pocos meses se terminará toda esta tontería.

Prosiguieron su paseo. Al llegar, rodearon la plaza como dos púberes enamorados, se besaron frente a Felipe III, tomaron un refrigerio en una de sus muchas terrazas de camareros elegantes.

-  Lo que yo no termino de entender es qué piden –preguntó ella mientras bebía de una cerveza bien fría.

-  ¿Qué piden? ¿Quiénes?

-  Esos… los indignados.

-  ¿Ya estás otra vez con los parásitos esos?, joder, Pachu… estás pesadita, ¿eh?

-  A ver… quieren que no haya… ¿paro?, ¿quieren dejar de pagar su hipoteca?, ¿quieren…?

-  ¡Quieren tocar los cojones! –Borja la interrumpió dando un puñetazo encima de la mesa.

-  Borja, por Dios, no es necesario montar ahora un espectáculo, ¿no crees? Todo el mundo nos ha mirado.

-  ¡Me da igual si nos miran o no! Hemos venido a pasar una estancia como hacemos todos los años y me estás martirizando con el tema de los mierdas ésos, que lo que único que quieren es ¡NO HACER NADA! y están ahí dando por el saco a todos los que venimos a enriquecer la ciudad.

-  Ya, pero si están ahí es porque piden algo,  no sé… si estuvieran solo por estar y no pidieran algo lógico quizá no serían tantos, ¿no?

-  Y dale… Ya basta, ¿no? – se quitó las gafas de nuevo y las dejó encima de la mesa.

-  ¿Y qué se supone que tenemos que contarle a nuestro hijo cuando ya sea un poco mayor y nos pregunte?

-  ¡Ja ja ja! Cuando Claudio sea mayor ya nadie se acordará de esto- respondió tras soltar una carcajada sardónica.

-  ¿Y si resulta que estalla una revolución, Borja?

Él recobró la seriedad, y acercándose a ella le contestó, marcando y separando bien cada sílaba:

-  Basta ya de hablar de este tema. Se acabó.

-  ¿Y por qué, Borja? ¿Por qué tú lo decides? Empiezo a estar harta de que siempre se hable de lo que solo a ti te interesa. Estoy cansada de que me trates como a una pija ignorante y que únicamente te dirijas a mí para hablar de cosas superfluas, ¡caray! ¡Es que ya no puedo más!

Pachuca echó a llorar desconsoladamente sin poder contenerse.

-  ¿Superfluas? ¿Superfluas, dices? Espera, que me río un rato. – su tono era cínico y déspota-. ¿Desde cuándo te interesa la política a ti, eh?, ¿desde cuándo?

-  ¡Eso no es política, Borja!, ¡eso no es política! –sollozaba Pachuca- , se trata de nuestro futuro, ¡del futuro de nuestro hijo!

-  Ahora vas a escucharme, Pachuca Ruiz Giménez, ahora vas a escucharme – la agarró del brazo con refinada violencia-: ¿Me oyes, verdad?

La gente que estaba sentada en las mesas del alrededor se encogieron de hombros y se miraron entre ellos, nada decía nada, todos esperaban a ver qué sucedía.

-  Escúchame bien –prosiguió-: hay ciertas cosas en la vida en las que es mejor no meterse. Eres mi mujer, y bajo ningún concepto voy a permitir que te dejes comer el coco por gente de mierda que lo único que quieren es un país sin normas, sin leyes… gentuza que ni siquiera merecen ser escuchados.

-  Borja, tú siempre me hablaste de la democracia –dijo Pachuca entre lágrimas.

-  Hay cosas, cielo, que por mucho que te explique nunca conseguirás entender; no son para ti.

Pachuca se levantó repentinamente, le miró fijamente a los ojos con odio, un odio que llegó a despertar terror a su esposo, cogió su bolso y se fue hacia la Puerta del Sol.

 

Unas semanas después…

 

El ABC del sábado anunciaba en primera plana la pacífica celebración JMJ en el centro de Madrid, una esplendorosa foto del Papa rodeado de las juventudes que abrazaban la divinidad desinteresadamente.

En la misma página, y rellenando una pequeña columna, nos informaban de ínfimos altercados de la policía madrileña contra los manifestantes laicos, también en Sol.

En la página 26, compartiendo espacio con un anuncio publicitario de Cáritas, nos contaban que en los suburbios de Valencia, B. M. L de 42 años de edad, había matado a cuchillazos a su mujer P .R. G,  de 38 años, en el salón de su casa.

 

Abril

~ por abril en 5 septiembre 2011.

8 comentarios to “Democracia, ¡hostias!”

  1. Muy bueno, e ingenioso

  2. Estabas tardando en hacerte notar, y en mencionar el tema.

  3. Literariamente muy bien construiído. Creo que es la primera vez que haces del medio ambiente un “personaje” más que incide en la acción, al menos de una manera tan clara. Los diálogos geniales, pavorosamente creíbles. Y el relato, en defiitiva, estremecedor.

    Voy a ponerme el sombrero para poder quitármelo. Felicidades.

  4. Me temo que has hecho el fiel retrato de una parte de la sociedad.

    Sólo te ha faltado incluir, el mal que hacen algunos medios en gente influenciable o ignorante con sus mentiras.

    Me despido con un pérfido beso.

  5. [...] Autor:http://deseda.wordpress.com/2011/09/05/democracia-%c2%a1hostias/ [...]

  6. ¡¡Realmente genial!!

  7. UN TEMA PLANTEADO DESDE UNA PERSPECTIVA DIFERENTE A LA QUE NORMALMENTE VEMOS TODOS. MUY ORIGINAL Y QUE SIN QUERER DECIR, DICE MUCHAS COSAS. SIMPLEMENTE , EXCELENTE. FELICIDADES POR EL RELATO ABRIL!!!!.

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